Las espinas del cardo son las defensas que protegen un gran tesoro medicinal, siendo por ello y durante mucho tiempo muchas personas que despreciaban esta planta pensando que eran toscas y vulgares solo apropiadas para los borricos, por esto se le llamó también cardo borriquero.

Los humanos hemos ignorado durante siglos las excelencias de esta planta y no ha sido hasta hace relativamente poco tiempo que se utiliza con fines terapéuticos, sobre todo por su principio activo más importante, la Silimarina. Esta sustancia que es capaz de estimular la regeneración de las células hepáticas dañadas por distintos tóxicos entre los que se encuentran por supuesto, el alcohol. La silimarina estimula la síntesis de proteínas en las células hepáticas además de tener una importante acción antiinflamatoria sobre el hígado.

Por todo esto el cardo mariano está especialmente indicado para los siguientes casos:

-Degeneración grasa del higado, que puede estar causada por el alcohol o por otros tóxicos.

-Hepatitis úrica aguda, hepatitis crónica, hepatitis alcohólica y hepatitis causada por fármacos, entre los que podemos citar los antiinflamatorios, antibóticos y psicofármacos tomados durante tiempo prolongado.

-Insuficiencia y congestión hepática y biliar, por ser también un buen purgante (Facilita vaciamiento biliar) .

Es muy útil para síntomas de:

-Cirrosis hepática
-Jaquecas y neuralgias de origen hepatodigestivo
-Agotamiento y astenia
-Cinetosis o mareos en los viajes, tomado antes del viaje
-Reacciones alérgicas, urticarias, etc...

Esta planta la podemos encontrar con facilidad en los herbolarios y la podemos tomar en infusión, gotas o comprimidos, con total garantía y tranquilidad de no tener reacciones adversas.

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